EL fugaz amor que partió en Twitter con 140 caracteres y terminó siendo el
primer matrimonio de la red social del pájaro azul en Chile
SE SIGUIERON, INTERACTUARON,
SE JUNTARON Y SE CASARON
Por:
Camila Osorio
Una pareja de
desconocidos que sin tener nada en común se comienza a seguir en Twitter hace
un año atrás, en octubre comienzan una relación, a las dos semanas se van a
vivir juntos, en menos de un mes se comprometen en matrimonio y en abril de
este año ya están casados.
“@parapetada:
¡¡Uhhh, cabros!! ¡El @ShipaMoglii dijo que si Chile hacía otro gol me pedía
matrimonio!”.
“@Shipamoglii:
La pulenta… La @parapetada dijo que sí, tan todos invitados al primer casorio
twittero”.
Era la tarde del
martes 15 de noviembre del 2011. Chile se enfrentaba a Paraguay por las
clasificatorias al Mundial de Brasil, magno evento que tiene como fecha el 2014.
En el departamento de La Florida que comparte la pareja compuesta por Junisse
Contreras de 27 años y Jonathan Guajardo de 28, se ve el encuentro futbolístico
por el televisor que está en el living de la casa. Ambos comen papas fritas y
beben unas Heineken compradas para la ocasión.
En el primer
tiempo Chile va ganando 1- 0 contra los charrúas, mientras que el analista de
sistemas, medio en broma medio en serio, le dice a su polola actriz: “Si hacemos
otro gol te pido matrimonio”. Sin pensarlo, ella agarró el celular y tuiteó a sus
más de 800 seguidores la inesperada propuesta.
Al minuto 86’
del partido, el jugador Matías Campos, en un contrataque llevado por Alexis Sánchez
e Isla, envía la pelota al arco sellando con un 2 - 0 el encuentro.
“Ya que habíamos
hecho el segundo gol, por Twitter nos empezaron a molestar diciendo que iba a
tener que comprar el anillo y mandar los partes de matrimonio. Así que cuando
nos acostamos le pregunté oficialmente si se quería casar conmigo”, cuenta Jonathan.
Cinco meses después ya estaban casados.
Casi un mes antes
del crucial partido, la pareja se había visto las caras por primera vez luego de
que él, más conocido en Twitter como @SHipamoglii, invitara a la tuitera @parapetada
a un almuerzo en su casa de soltero. “El flechazo fue instantáneo”, dice ella.
El primer encuentro
“La historia
partió, porque Jonathan se hizo una cuenta de Twitter que intentaba imitar un flaite.
Hablaba con groserías y decía puras tonteras. Cuando leí sus comentarios por
los retuit que hacían algunos de mis amigos lo empecé a seguir, desde marzo del
2011. Me parecían divertidas las cosas que se le ocurrían, así que de a poco
interactuábamos y bromeábamos juntos. Yo escribía, él me respondía o a veces me
complementaba los comentarios”, recuerda @parapetada.
Lo siguiente
fueron mensajes privados, agregarse a Facebook y MSN. “Ahí chateábamos como dos
horas diarias, nos contábamos cosas, hablábamos de la vida y con eso me di
cuenta que no era como el personaje que había creado. Yo me imaginaba un vago
que no hacía nada por su vida, pero supe que tenía una historia parecida a la
mía. Es padre de un hijo de quien se hace cargo. Yo tengo dos hijas que dependen
de mí”, cuenta.
Así siguieron
las conversaciones hasta que siete meses después -7 de octubre para ser precisos-
Junisse organizó una junta de la red social del pájaro azul en su casa. El
@Shipamoglii era uno de los invitados, pero ese día no llegó.
La excusa fue
un resfrío que no lo dejaba levantarse de la cama. Así que para remediarlo
invitó a @parapetada a un almuerzo en su casa, que se concretó dos días
después.
Jonathan
esperó a su invitada en el metro Cumming junto a su hijo Daniel (8). Las hijas
de Junisse, Tahía (10) y Lili (2) se quedaron en la casa de sus abuelos, así
que ella fue sola.
- - ¿No te dio miedo ir a su casa si no lo conocías?
- - La verdad que nunca se me pasó por la cabeza que me podía pasar algo, me daba confianza por nuestras conversaciones que tuvimos durante los siete meses, así que temor jamás tuve. Menos al verlo junto a Daniel.
En el
departamento del soltero, el menú era una pizza encargada por teléfono. Los tres
se sentaron a la mesa y la conexión se dio de inmediato. “Lo mágico de ese día
fue que sentíamos la necesidad de estar cerca del otro, de hecho esa tarde él
comenzó a sacar fotos con la webcam del computador y ahí se nota que estábamos
así como cerquita… ja ja ja. Mucho para ser la primera vez que nos veíamos”, recuerda
Junisse mientras se le marca una margarita en el lado derecho de su rostro.
Un pasado de fracasos
Se remonta al
año 2001, cuando en ese entonces, la recién egresada de cuarto medio del colegio
Santa María de Lo Cañas, sorprendió a todos con la noticia de que esperaba su
primer hijo. El parto fue normal y Tahía fue el resultado de su relación con
Erik, la que no duró más de un año y siete meses. “Yo no quería seguir con él, porque era mitómano y un día me dijo que si
yo terminaba con él no iba a hacerse cargo de la niña. Así que le dije: problema tuyo”. Él no apareció nunca más
y hoy debe más de 6 millones en pensión alimenticia. De las visitas ni hablar.
El 2005
comienza una nueva relación con Daniel, la que a medida que avanzaba el tiempo se hacía más tormentosa. Ambos
tuvieron a la pequeña Lili después de cuatro años juntos. “Sufrí violencia
intrafamiliar”, recuerda y agrega: “Se terminó cuando
él la secuestró a las tres semanas de vida, en el 2009”.
Junisse se
estaba cambiando a su primer departamento lejos de sus padres. Daniel, su pareja,
le ayudaba con la mudanza.
“Encontró una bolsa
con cosas que le desagradaron y me empezó a tratar mal, pésimo. Me tiró las
cajas de ropa por la escalera mientras me gritaba improperios. Reaccionó de una forma inconsecuente. Tomó a
la niña y se la llevó en la camioneta manejando con ella en brazos. Yo llamé a
Carabineros y quedó la escoba. Cuatro horas después apareció”, dice compungida. Ese día
lo detuvieron y pasó las fiestas patrias tras las rejas.
- ¿Cómo aguantaste tanto tiempo a un maltratador?
-
Lo que pasa es que entré al flagelo
de la violencia en donde uno como que oculta todo y como que excusa en todo al
agresor, entonces mi mamá se daba cuenta lo que estaba pasando y me decía, pero
yo le decía que no, que no era tan así. Pero con lo último abrí los ojos. Lo peor fue cuando mi mamá salió con la
típica frase odiada: “te lo dije”.
La boda que no tardó en llegar
El primer encuentro
en el departamento de Jonathan fue mágico, pero ese día no pasó nada más allá
de las fotos en la webcam. “De inmediato quedé marcando ocupado con él, nos
gustamos al tiro”, recuerda y agrega: “A la semana siguiente empezamos. De ahí en
adelante fue todo muy rápido. Nos vimos por primera vez en octubre y antes de
dos semanas ya vivíamos juntos. Cuando llevábamos dos días en mi departamento
yo quedé sin pega, fue ahí cuando me di cuenta que la cosa iba en serio, porque
habiendo empezado tan luego me dijo que no me preocupara, que nunca me dejaría
e iba a estar siempre a mi lado”.
Tan serio fue, que antes de cumplir un mes juntos vino la propuesta de matrimonio, después del partido entre Chile y Uruguay. “Esa noche me habló súper en serio. Me dijo
que se proyectaba conmigo y que nunca había sentido algo así. Yo no le quería
decir, pero a mí me pasaba lo mismo y me daba susto, pero le dije que sí”, relata
Junisse aun emocionada.
En un taxi y
tomados de la mano, fueron a pedir hora al Registro Civil de La Florida, el dos
de diciembre. “Esa mañana íbamos muy nerviosos”, recuerda ella, pero sabían que
era lo correcto. La fecha escogida fue el 23 de abril del 2012.
Organizar la boda
fue lo complejo. El dinero escaseaba, pero se las ingeniaron para hacer de ella
algo inolvidable. La luna de miel fue mucho mejor. “Tomamos el auto de mis
suegros y nos fuimos a la playa vestidos de novios. Echamos bencina, pasamos al
supermercado y todos nos tiraban tallas. Fue muy divertido”, cuenta @Chipamoglii.
“Él es mucho más de
lo que yo imaginaba del hombre de mi vida. Todavía cuando le contamos a la
gente no nos creen que nos conocimos por Twitter, pero estoy muy feliz. Ha sido
una locura de amor cibernética maravillosa”, finaliza @parapetada.






